“Sorpresivo Tio Polo”

polo

Quiero compartir con ustedes estas palabras que leyó una de mis primas, Chanel Alejandra Ramírez Delgado, en el funeral de mi papá la semana pasada.

chanel

Eras un hombre muy culto. Te encantaba leer, siempre con un libro y el periódico en tus manos. En varias ocasiones cuando nos encontrábamos en la biblioteca pública de Broadway, yo estudiando, mi tio muy bien sentado totalmente engrosado en la pantalla de la computadora, casi siempre repasando lo último de HD.COM.DO, la página de mi primo, su hijo, Hipólito.

Siempre me preguntaba “Nelcha Alejan, qué libro estás leyendo ahora?” Tio, estoy leyendo The Girl With the Dragon Tattoo y no, aun no he leído el último de Dan Brown, El Símbolo Perdido, pero te aseguro que lo voy a leer. Sé que me lo haz mencionado un estimado de cincuenta veces, “léelo, es fenomenal! Te va a encantar.” Quisiera poder escucharte mencionarlo una vez más y poder sentarnos a hablar sobre él, como lo hemos hecho con El Código de Da Vinci, Angeles y Demonos y Cien Años de Soledad, entre otros.

Padrino, de estar presente, de seguro metería su cuchara siempre llevándote la contraria y los dos comenzarían sus apasionados argumentos que cualquiera que los viera pensaría que lejos de quererse tanto estaban en un combate. Y yo siempre pensaba “Ahí están mis dos tíos, dos hombres muy crecidos, discutiendo como cuando eran niños y tenían ocho y doces años creciendo en La Zona Colonial”.

La filosofía de mi tío era que en la vida siempre había que ser positivo, tener buena vibra, ser buenos vecinos y siempre ayudar a los demás. Nuestra familia ha sentido un gran sentido de apreciación y una gran cantidad de amor por parte de amigos y familiares y hasta de gente que no lo trató mucho. Hemos recibido llamadas en abundancia desde Santo Domingo hasta el estado de Idaho. Amigos de la comunidad, de los Proyectos de Dyckman y de Nagle House entre otros están aquí presentes para desearte de todo corazón un buen y feliz viaje lleno de luz, de paz y tranquilidad.

Tio, tenías razón. Lo que das en este mundo es lo que recibes. Tú compartiste con nosotros tu gran Corazón y ahora es nuestra oportunidad de compartir el nuestro contigo. El corazón con el que naciste en esta vida no fue suficientemente grande para toda tu alegría, carcajadas, ocurrencias y enseñanzas.

Tío, siempre te di las gracias por los favores que hiciste por mí y mis hermanos, pero no tuve la oportunidad, ni la consciencia, para agradecerte por todo lo que hiciste por mí y por mi familia. Gracias por asegúrate que estaba leyendo. Gracias por jugar conmigo y con mis hermanos. Gracias por cuidar a mi mamá cuando eran jóvenes. Gracias por nuestras conversaciones. Gracias por ser un gran amigo de mi papá. Sobre todo, gracias por ser tan bueno con mi abuela. Te aseguraste de darle a abuela su calidad de vida después de su derrame. La acompañabas en sus terapias, le leía sus periódicos, le colaste su café. Jugabas con ella, haciéndola reír. La sacabas diariamente a ver la luz del sol. Nunca trataste a mi abuela como una mujer en cama, incapacitada, sino como la gran mujer que es. Sé que trataste todo en tu poder para mantener una ilusión de normalidad para ella. Gracias.

Quisiera poder preguntarte “tio, cómo estas?” y escuchar otra vez más tu famoso “BIENN!” con tanta energía que aunque uno no se sintiera tan bien había que sentirse bien obligao.

Tio, tuviste muchas facetas y etapas en tu vida. Altas y bajas. La definición de libertad y bohemio tienen nombres: Polo, El Enano, El Comando, Polito, Comandante, El Ministro, Ramon Hipólito Delgado Herrera. Pero para mí sigues siendo, y siempre serás, mi Sorpresivo Tio Polo.

Buen Viaje.
Tu Sobrina Querida,
Nelcha Alejan